Los perros entrenados ayudan a manejar diversas enfermedades. Los perros de alerta médica detectan crisis (epilepsia o bajadas de azúcar). Los perros de asistencia psiquiátrica apoyan en el TEPT o la ansiedad. Los perros de terapia aceleran la recuperación en hospitales, y los perros guía asisten a personas con discapacidad visual.
Las capacidades de estos perros se dividen en diferentes áreas según el padecimiento:
1. Alerta y Asistencia Médica
- Epilepsia: Hay canes capaces de percibir una crisis convulsiva antes de que ocurra, avisando al paciente para que se ponga a salvo, y lo socorren durante el episodio.
- Diabetes: Su fino olfato detecta cambios drásticos en los niveles de glucosa en la sangre a través del sudor, alertando al paciente para que ingiera azúcar o insulina.
- Detección de Cáncer: Aunque la medicina oficial es la única que cura, algunos perros son entrenados gracias a su olfato para identificar tumores en etapas tempranas.
2. Salud Mental y Psiquiatría
- Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT) y Ansiedad: Actúan directamente ante los ataques de pánico. Pueden encender las luces de una habitación, interrumpir conductas repetitivas o autolesivas y actuar como ancla sensorial.
- Alzheimer y Demencia: Ayudan a disminuir la desorientación espacial y tranquilizan los episodios de agitación.
3. Discapacidades Físicas y del Neurodesarrollo
- Discapacidad Visual: Los Perros Guía son vitales para evitar obstáculos y guiar a personas ciegas o con baja visión.
- Autismo (TEA): Mejoran las habilidades sociales, reducen la ansiedad y previenen fugas, mejorando el entorno familiar.
- Movilidad Reducida: Pueden recoger objetos del suelo, abrir puertas o ayudar a la persona a levantarse.
En la mayoría de los países existen escuelas de adiestramiento que certifican a estos animales. El tipo de perro dependerá de la enfermedad o discapacidad, y del entrenamiento especializado que requiera (como servicio, terapia o apoyo emocional)
